LA PAMPA SALITRERA CANTON DE TALTAL

LA REVUELTA DE SAN GREGORIO
21 noviembre, 2014
EL HOMBRE CHANCHO DE LA OFICINA VICTORIA  
21 noviembre, 2014
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Imponentes eran las estructuras de las plantas procesadoras de salitre en el Cantón de Taltal.

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Personal de empleados posando en las escalas que llevaban a los cachuchos

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Carro calichero que se usaban en el traslado del caliche en las oficinas que laboraban con el sistema Shanks

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Trabajadores preparando una Parada para el carguío de caliche en carretas, en pleno Sistema Shanks

 

 

Las oficinas “Chile” y “Alemania”, se construyeron en 1907 y desde Hamburgo, Alemania, fabricaron la mayoría de las maquinarias que se instalaron en éstas, las que fueron traídas a Chile en veleros de línea, que debían sortear el “Cabo de Hornos”. Una vez en funcionamiento empezaron a producir, “Salitre Frío”, sistema Shanks.

El Caliche de estas pampas, cuyo porcentaje de ley en nitratos, poseía, aproximadamente 60% de salitre natural. Este porcentaje era común en las salitreras del “Cantón de Taltal”, y que poseen las calicheras más ricas del mundo.

Una mecha de algodón en ignición y un pico, sirvieron para determinar la cantidad de salitre que contenía el caliche en tal o cual calichera. El algodón encendido, se inflamaba al recibir sobre el polvo conteniendo alta ley de salitre.

El perforista, hile con su barreno la costra calichera, con un agujero cilíndrico de 0,60 a 0,80 cms. de profundidad. Luego el barretero da inicio a su trabajo de terminar el tiro, dejando una buena taza en el fondo de la perforación y tratando de no trizarlo, para no perder el trabajo realizado.

La pampa tiene ya pocos minutos de vida virgen. El cargador de tiros, pone en la carga lo necesario de pólvora, dinamita, el fulminante y la guía que al encender, ésta hará volar por los aires, costras y terrones de caliche, gran porcentaje de ley y de ese minuto, el hombre le gana la batalla a la pampa. La detonación en este caso, no fue lo suficientemente precisa, como para convertir en calichera los trozos menudos, entonces el “cachorrero” que cabalga su máquina perforadora, da comienzo al perforado de los bolones y vuelve a detonarlos, hasta que quedan del tamaño adecuado.

Para que inicie la faena el “Patizorro” o particular al compás del macho de 25 libras de peso, destrozando los bolones para dejarlos del tamaño que conviene a los “chanchos” o chancado. Allí, el hombre pampino ha enfrentado la dura soledad de la pampa y el latir de su corazón y el tañido del macho y la eterna sinfonía del viento pampino. El patizorro, sin más herramientas que sus propias manos, y con la eficiente ayuda de la pala, picota y chuzo, preparaba la cancha para iniciar el acopio, para que en unos días más fuera medido por el corrector, para saber el metraje que tenía y el salario que le correspondería. Más tarde arribaba el camión para transportarlo a los” chanchos” o planta de chancado.

El caliche comienza a despedirse de la pampa que lo cobijó tantos años, para ser triturado y luego depositado en los cachuchos para su cocción, extrayendo la esencia de ese caliche bendito y rico que la pampa guarda en sus extrañas. El caldo tiene disuelto, el salitre que más tarde comenzara a cuajarse en las bateas.

“El oro blanco”, símbolo del esfuerzo y de la grandeza espiritual del pampino.

En las falcas las palas eran muy grandes, pero no por eso el hombre deja de empuñarlas con la confianza, que da el hecho de haber sido vencedor en la heroica lucha del salitre en el sistema Shanks.

En las canchas de salitre, se acerca el momento de despedida del hombre y del salitre, ensacándolo cuidadosamente y embarcándolo a granel. El salitre, más tarde hará fértil las tierras del mundo y los pampinos se sienten orgullosos de saber lo que han hecho con sus propias manos.

 

GILBERTO PADDY MENA ASTUDILLO

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