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El terror se apoderaba entre los habitantes de la Oficina Victoria, ante la posible llegada del “Hombre Chancho” al campamento.

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Las calles del campamento de Victoria se veían vacías por la historia del “Hombre Chancho”.

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Los jóvenes de la Oficina Victoria, también mostraban su preocupación ante la inminente llegada del "Hombre Chancho" al campamento

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El hombre chancho también aterrorizó a los adultos en el campamento y algunos se embriagaban para olvidarse del tema.

 

 

La noticia fue entregada por los medios capitalinos escritos donde señalaban que en la ciudad de Tocopilla un adulto con “Cabeza de Chancho” se había arrancado a pie del puerto. La historia señalaba que años atrás, una mujer al tener su hijo deforme lo escondió por años en su casa para que nadie supiera de tan horrible criatura. El adefesio, en 1972, aprovechando un descuido y sin saber cuál sería su reacción al llegar a otras localidades, porque toda su vida se había centrado en una habitación.

 

Pero, como la información se seguía entregando con gran sensacionalismo, la expectación creció en los incrédulos habitantes de las Provincias de Tarapacá y Antofagasta de ese entonces.

 

En el caso de la Oficina Victoria, día a día se entregaban noticias sobre el caso del “Hombre Chancho”. Se llegó a tal punto que se decía que un día lo habían visto en la Oficina Pedro de Valdivia, luego en José Francisco Vergara, posteriormente en Coya Sur, luego en María Elena y así sucesivamente. Lo cierto era que este singular personaje cada vez se acercaba más a la Oficina victoria y el “pánico” se apoderaba más de los habitantes de este centro salitrero.

 

Lo primero que se empezó a notar es que los niños muy vigilados por sus madres ya no tenían la libertad de antes para corretear por las calicheras, los adultos ya no frecuentaban las cantinas y boliches como era su costumbre. Sobre este hecho las mujeres eran las más contentas, por las noches el silencio era sepulcral y cualquier ruido era escuchado con intranquilidad.

 

Pasaron los meses y del “Hombre Chancho” nunca más se supo. Sólo se vino a reactivar la historia cuando la empresa contrató a un nuevo trabajador que fue portero del Hospital y como su cabeza tenía ciertas características porcinas fue bautizado con el sobrenombre “Hombre Chancho”.

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